La Deuda y el Perdón

llibertat

Este  breve texto nos habla de nuestra  experiencia terrenal y las deudas que generamos, pero no con otros, sino con nosotros mismos. No existe castigo, sino aliento de superación, comprensión infinita. También nos habla de la fuerza del perdón como camino de vuelta al Hogar de las Almas.

Las almas llegan puras a su aventura de la vida, con sus experiencias, afloran las virtudes innatas  y las engrandece. Con esas virtudes acumula experiencias maravillosas, pero por otra parte también va generando deudas, no con nadie, sino con uno mismo.

La experiencia de la vida tiene que ser enriquecedora, esa es la intención del alma que abandona la paz del Universo para emprender la aventura terrenal, pero siempre adquiere las no-virtudes que hacen debilitar esa Energía Pura que fue a su llegada a la vida, generando oscuridad y deuda. Ante el concepto de deuda, podemos decir que la aventura de vida finaliza cuando nos sentimos en la paz del inicio o queremos deshacernos de nuestras propias deudas en estados de conciencia distintos al denso estado físico-terrenal. Siempre será de la manera más enriquecedora y amorosa para nosotros; la elegimos con la ayuda y consejo de Maestros en la Luz. No existe el castigo eterno sino el despertar a la verdad, que siempre es un merecido premio a la voluntad de evolución.

El que no sabe pedir perdón genera deuda consigo mismo, igual que el que no perdona. Eso no quiere decir que asuma una condena, sino que deberá aprender de alguna manera, sea viviendo el papel inverso o repitiendo su mismo papel, siempre eligiendo ayudado por el amor de los Maestros. Estas experiencias no son siempre en el mismo lugar, ni con las mismas personas, son siempre circunstancias, que cuando uno las vive y las supera rompen cadenas etéreas, invisibles a la percepción física pero de gran trascendencia espiritual y energética, se libera de la jaula de la culpa. Cuando las almas llegan con su percepción mental al Hogar de las almas les cuesta comprender que no deben nada a nadie, sino que la deuda es propia y que el perdón es una herramienta purificadora y generadora de libertad propia y ajena. Es el camino de regreso a la pureza inicial del alma.

©Júlia García Cervera. Se concede permiso para compartir sin alteraciones, citando la autora y el sitio web:   https://unashorasdeluz.wordpress.com/

 

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4 pensamientos en “La Deuda y el Perdón

  1. “La experiencia de la vida tiene que ser enriquecedora”. Ésta es una enseñanza que me parece muy liberadora, la verdad; es una visión positiva que me ayuda.
    El perdón…. ¡Qué tarea tan difícil! El perdón lleva implícito tantas otra virtudes que a veces resulta díficil poder colocarlas y asimilarlas adecuadamente. Me reconozco una alumna poco apta aún en este tema; por lo que sí, el perdón a uno mismo es tan importante como el perdón a los demás.
    Besos

  2. Hola Hada, Comparto tu opinión, el perdón es una tarea bien difícil y más si es a uno mismo.
    Hay que trabajar el alma a través del día a día para sentirnos en la paz que anhelamos.
    Besos.

  3. Coco dice:

    “El que no sabe pedir perdón genera deuda consigo mismo, igual que el que no perdona”. Dicha frase me recuerda a una frase, en cierto modo, que mi madre me solía decir: “si te enfadas, tienes dos problemas: enfadarte y desenfadarte”. Espectacular, Júlia.

  4. Querida Coco,
    Es así de simple!!! Se podrán decir muchas palabras, se podrán buscar muchos matices, pero el resumen del texto es lo que has dicho tú.
    Muchas gracias, me alegra tu visita.
    Un abrazo.

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