La Necesidad del Perdón

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¿Cuántas veces nos arrepentimos de nuestras palabras o actos?

¿Cuántas veces necesitamos que nos perdonen y no somos capaces de pedir ese perdón?

¿Cuántas veces nos han perdonado y seguimos con la misma angustia?

Esa angustia es la culpa, que aun habiendo sido perdonados nos sigue  persiguiendo.

¿Y si no nos perdonan? Entonces nos sentimos inmersos en el caos de la culpabilidad máxima. A veces, incluso incapaces de aceptar lo ocurrido, damos la vuelta a la situación y culpamos a otros. En el mecanismo de defensa pensamos que ese otro se merecía nuestra conducta o nuestras palabras.

Por nuestra mente se pasean hechos del pasado que no liberamos en su momento y que nos consumen por dentro porque, el perdón que necesitamos, es de personas que ya no están en nuestras vidas, sea porque siguieron su camino o porque murieron. No hay culpa más corrosiva que la que no podemos liberar por esa última causa, la muerte impide que nos llegue el perdón.

Pero ¿Cuántas veces sentimos rencor y nos negamos a perdonar? Ese rencor también nos quema por dentro. Mientras albergamos ese rencor somos nosotros los que nos distanciamos de la paz interna, porque el sujeto a perdonar quizá ni recuerde el incidente que nos mantiene en pie de guerra, o puede que no sea consciente de la importancia que tiene para nosotros, o puede que también necesite nuestra indulgencia…

Y aunque hayamos sido perdonados y exculpados queda el perdón de Dios, pensamos que aunque hayamos resuelto las cosas entre personas, habrá que recibir el perdón de Dios, entonces podemos pensar ¿y si Dios no me perdona? Pasamos de la culpabilidad al miedo, y ese miedo se encuentra lejos del amor. Dios es amor y el amor todo lo disuelve, todo queda perdonado cuando se ama.

Dios no es un ser vengativo y cruel, pero nosotros sí podemos serlo, principalmente con nosotros mismos. El perdón a uno mismo, a veces puede ser difícil, somos muy severos con nuestros errores y mientras sufrimos la culpa y el miedo, no vivimos en paz. Tener  paz interna es haber comprendido que la culpa siempre busca castigo y ¿quién quiere nuestro castigo? Dios no, entonces ¿por qué nosotros siempre buscamos castigar y ser castigados? ¿Tan lejos de Dios creemos estar?

El verdadero perdón no nos llega de Arriba, ni de otro, ni de fuera, el verdadero perdón llega de nosotros mismos. El rencor no se disuelve viendo ante nosotros la humillación del que nos ha ofendido, se disuelve cuando comprendemos que ese sentimiento no tiene ningún beneficio para nadie y que nos conduce hacia el  malestar y la enfermedad.

Perdonar, soltar el miedo, el rencor y la culpa son actos liberadores que nos llevan a recuperar y sentir la paz interna y nos acercan a la Fuente de Amor que es Dios.

©Júlia García Cervera. Se concede permiso para compartir sin alteraciones, citando la autora y el sitio web: https://unashorasdeluz.wordpress.com/

 

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6 pensamientos en “La Necesidad del Perdón

  1. Coco dice:

    ¡Qué texto tan acertado y qué foto tan bonita!

    “El verdadero perdón llega de nosotros mismos”, cierto es Júlia. El verdadero perdón nos porta a crecer como persona. Al ver la foto que acompañas al texto, no he podido evitar ver la imagen tan simple como la de un feto que, a medida que sabemos pedir perdón y nos dejamos fluir, se va tornando menos curvado y más recto.

    Gracias,

    Coco

    • Gracias Coco por tus creativas palabras,
      Cuando vamos comprendiendo, vamos perdonando, y nos liberamos de esa angustia que nos mantiene retorcidos en nuestra culpa, abriéndonos a la vida y fluyendo en ella.
      Un abrazo!!!

  2. Admito que a veces se hace muy difícil conciliar el perdón con la justicia, y sólo hablo a nivel humano pues a nivel de Dios espero ese perdón total. Miedo me da la parte del Padre Nuestro que dice “perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”…. y yo suelo decir para mí, así como nosotros deberíamos perdonar a quienes nos ofenden… pero no siempre somos capaces.
    Sí, tento mis limitaciones. No hay duda.
    Besos

  3. Hada,
    Las limitaciones las tenemos todos, sobre todo en ese tema que citas: Perdón y Justicia Uf!
    En cuanto al Padrenuestro yo lo aprendí “perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” Dicen que puede referirse a las deudas Kármicas…no sé, a mí me gusta más así, aunque estoy segura, como tú, de que Dios no tiene ninguna dificultad en perdonar, pero sí nosotros, que nos endeudamos solitos …
    Un cálido abrazo.

  4. Monica dice:

    Como siempre muy acertadas tus palabras Julia. Es muy difícil perdonar completamente. Olvidar todo el sufrimiento que algunas actitudes nos causaron. Sobre todo si es alguien a quien se ama. Por eso este mensaje es tan acertado: perdonar es soltar el miedo. Perdón es Dios y Dios es amor. Gracias otra vez por iluminar mi día y mi vida. Dios te cuide y te bendiga

    • Cuánta razón tienes al decir lo mucho que cuesta a veces perdonar a los que más amamos, porque son los que nos causan más dolor, los que dejan heridas de difícil cicatrización. Pero debemos aprender porque el peso del rencor nos envenena, aumentando nuestras heridas. Pero es difícil, lo sé muy bien Monica.
      Un abrazo

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