Poner Límites al Sacrificio

desapego

Compartir la vida es hermoso, pero compartir no siempre significa sacrificar.

Esta reflexión habla de lo difícil que resulta intentar siempre complacer a los demás, dejando en segundo plano nuestra propia vida. Planteo dónde están los límites entre el deber y la generosidad, de cuándo apartarnos sin que aparezca ese sentimiento que juzga y nos acusa de egoístas.

La dura tarea de complacer a los demás desgasta la energía, de tal forma que el vigor del cuerpo se desvanece y la fuerza mental se va apagando. Los pensamientos propios quedan apartados de lo que fueron o pudieron ser, apoderándose la inseguridad personal y el miedo a no cumplir generosamente. No queda definido dónde empieza y termina la generosidad, el deber y el egoísmo, pero sí está claro que cuando uno busca su camino hacia la realización personal puede que tenga que dejar de acompañar y complacer a alguien. Compartir la vida es hermoso, pero compartir no siempre significa sacrificar.

Muchos de nosotros vivimos en la energía del sacrificio. Algunos lo hacen tan devotamente que logran hacer de ese sacrificio su manera de vivir y que esa vida les llene de satisfacción personal y plenitud espiritual, en cambio, otros nos vemos sumergidos en la incapacidad de poner límites al sacrificio, viviendo atrapados, sin poder volar. No  siempre es nuestro deber satisfacer las exigencias de los demás, porque nos encontramos con personas capaces de absorber nuestra voluntad y con la fuerza suficiente para bloquear nuestro camino, como si hubiera surgido una muralla de imposible paso. Sabemos que debemos acompañar a los demás en momentos de trance doloroso, de soledad, enfermedad, pérdidas etc. porque los reconocemos como hermanos de vida, eso no debe suponernos un sacrificio, eso es compasión y amor al prójimo, y ese amor también debemos sentirlo por nosotros mismos porque es la clave para vivir en coherencia entre el pensamiento y el corazón, entre el deber compasivo y el sacrificio. La vida es demasiado hermosa para no vivirla, demasiado valiosa para desaprovecharla. Generosos sí y siempre, sacrificados sí, cuando creamos que es nuestro deber, pero jamás vivir en el sacrificio eterno.

©Júlia García Cervera. Se concede permiso para compartir sin alteraciones y citando la autora y el sitio web:

https://unashorasdeluz.wordpress.com/

https://www.facebook.com/Unas-horas-de-Luz-

 

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4 pensamientos en “Poner Límites al Sacrificio

  1. “Generosos sí y siempre, sacrificados sí, cuando creamos que es nuestro deber, pero jamás vivir en el sacrificio eterno.” Buena conclusión para recordar, porque a veces se nos olvida un poquito, ¿verdad?

    Besos

  2. Coco dice:

    ¡Cuánta razón tienes! Hay que saber encontrar el equilibrio sin, como bien dices “vivir en el sacrificio eterno”. No se debería complacer a los demás ya sea por el simple hecho de no querer ser visto por la sociedad como cual egoísmo en persona, o bien por el hecho de no querer ofender a la persona que puede o no haber solicitado ayuda.

    Maravilloso.

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